Adiós titán de la paz

(Imagen de International Students’ Committee, J. Galtung in May 2011 at the 41. St. Gallen Symposium, University of St. Gallen, via Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0:)

El pasado 17 de febrero de 2024 falleció Johan Galtung, nacido en Oslo, Noruega, en el año 1930. Sociólogo y matemático quien, en vida, dedicó su conocimiento, esfuerzo y energía a comprender las causas de la violencia, el estudio de la paz, la resolución de los conflictos y a construir un mundo más pacífico, llegando a ser considerado por algunos, el padre de la investigación sobre la paz como disciplina académica. En 1959, fundó el Instituto de Investigación sobre la Paz de Oslo, una de las primeras instituciones de investigación en este campo, desde donde trabajó incansablemente.

Su trabajo sentó las bases para el estudio científico de la paz, y su objetivo era el de comprender las causas de la guerra y la violencia, desarrollar estrategias para prevenirlas y promover la educación para la paz. Estaba convencido de que la educación era fundamental para crear una cultura de paz y prevenir la violencia. Promovió la educación para la paz en escuelas, universidades y comunidades, fomentando actitudes pacíficas en las personas, y desarrollando sus habilidades para la resolución de conflictos con base en la comprensión mutua y el respeto por la diversidad.

A lo largo de su prolífica carrera, Galtung propuso conceptos y herramientas que han transformado la forma en que abordamos los conflictos. Su incansable labor le valió el reconocimiento internacional, siendo galardonado con el Premio Right Livelihood Award y el Premio Príncipe Claus, entre otros.

Entre algunos de sus aportes e ideas nos encontramos con:

El Triángulo de la Violencia: este modelo permitió analizar la violencia en tres niveles que pueden estar interconectados: directa, estructural y cultural. La violencia directa es visible, y se caracteriza por causar daños físicos a otras personas o grupos, generar conflictos armados o daños a infraestructuras, mientras que la violencia estructural y cultural son más sutiles, pero no menos dañinas. El caso de la violencia estructural se refiere a las estructuras sociales y económicas que generan desigualdad y privación de la cobertura de necesidades básicas de las personas, como la pobreza y la desigualdad, la falta de acceso a recursos básicos como la alimentación, la vivienda y la atención médica. La violencia cultural es la más profunda y difícil de combatir. Se refiere a las creencias, valores y normas que legitiman la violencia y la desigualdad. Algunos ejemplos de esta violencia se dan en los contextos de discriminación, ya sean por motivos de raza, género, religión, orientación sexual, condición socioeconómica o cualquier otra, generando la creencia de que un género, raza, nacionalidad o culto, es superior a otro o verdadero.

Esta perspectiva permite comprender que la violencia no es un fenómeno aislado, sino que tiene raíces profundas en las estructuras sociales, económicas y culturales. Al observar la violencia en estos tres niveles, podemos ver su complejidad, identificar sus causas y plantear soluciones multidimensionales que nos permitan luchar contra ella, plantear políticas públicas que contribuyan a prevenirla, a promover la paz y la justicia social.

Paz Negativa y Paz Positiva: Al elaborar su concepción de paz, Galtung distinguió entre dos tipos de paz. La paz negativa, que se define principalmente por la ausencia de guerra. Es un estado de calma en el que no hay conflicto armado entre dos o más partes. Sin embargo, la paz negativa no implica necesariamente justicia social, desarrollo humano, satisfacción de las necesidades básicas, o que no existan tensiones entre los individuos, las comunidades o países, es decir, puede superarse algún tipo de violencia, generalmente la violencia directa, y que las sociedades entren en periodos relativos de paz, pero ésta no se ha abordado de manera multidimensional.

Por otro lado, se encuentra la paz positiva, la cual implica además, la presencia de justicia social, desarrollo humano y satisfacción de las necesidades básicas, en suma, constituye el abordaje de la violencia multidimensional que se presenta en el triángulo de la violencia, y que implica la construcción de una sociedad en la que todas las personas tengan igualdad de oportunidades, acceso a los recursos y puedan vivir una vida plena, pues se considera como el modo más eficaz de garantizar una paz duradera, ya que que si las personas viven en pobreza, discriminación o desigualdad, es altamente probable que la violencia resurja en algún momento.

Esta idea de paz positiva, nos invita a luchar contra la discriminación y la desigualdad, y garantizar que todas las personas tengan acceso a los mismos derechos y oportunidades, fomentando el desarrollo humano, invertir en educación, salud y bienestar para que todas las personas puedan alcanzar su máximo potencial y satisfacer así las necesidades básicas de acceso a educación, alimentación, salud, recursos, etc; todos éstos, aspectos claves para conseguir la transformación social y la paz.

Resolución de Conflictos: Como método de resolución de conflictos, Galtung planteó el método Transcender, que se fundamenta en tres principios: 1) empatía: la capacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender sus necesidades e intereses, ya que esto permite crear un clima de confianza y respeto mutuo, indispensable para cualquier proceso de resolución de conflictos. 2) Habilidades de comunicación efectiva, clara, honesta y respetuosa, aspectos clave para evitar malentendidos y construir puentes entre las partes en conflicto. 3) la búsqueda de soluciones que beneficien a todas las partes en las comunidades, es decir, que no sólo puedan satisfacer a algunas partes específicas, sino que busca encontrar soluciones que beneficien a todos los involucrados en un nivel sistémico, lo que implica pensar de forma creativa y explorar nuevas posibilidades y abordar incluso los conflictos desde diversas disciplinas, cosmologías y enfoques, de manera integral, buscando transformar las relaciones entre las partes en conflicto, resolver el conflicto inmediato y prevenir la aparición de nuevos conflictos en el futuro, empoderando a las comunidades para resolver sus conflictos de forma pacífica y sostenible.

Gracias Johan Galtung por inspirar a investigadores, educadores, activistas, líderes políticos y comunidades a trabajar por un futuro más pacífico. Gracias a tu profunda comprensión de la violencia y la paz, y a tus ideas y herramientas para la resolución de conflictos, nuestras sociedades y nosotros mismos, hemos reflexionado sobre nuestro papel en la construcción de la paz y nos has motivado a tomar acción. Hasta siempre.

 José Miguel Luna Rojas

Equipo Fundación APG, Paz & Reconciliación

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